Novedades editoriales

19 de octubre de 2017

Hallada la cabeza de una estatua que representaría a Anjesenpepi II


La cabeza es parte de una estatua que representaría a Anjesenpepi II, reina que gobernó Egipto durante la niñez de su hijo, Pepy II, quien heredó el trono a los 6 años.

Una cabeza de madera, que probablemente representa a Anjesenpepi II, una de las reinas más importantes de la sexta dinastía de Egipto, ha sido desenterrada en mal estado de conservación en una zona situada al este de su pirámide en la necrópolis de Saqqara, según ha anunciado esta semana el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Las excavaciones arqueológicas han sido realizadas por un equipo arqueológico suizo y francés de la Universidad de Ginebra; la cabeza se encontraba en un estrato inalterado al este de la pirámide de Anjesenpepi II y cerca de la zona en la que recientemente se ha descubierto un piramidón (la parte más alta de un obelisco) de la reina egipcia.

La cabeza de Anjesenpepi II, de más de 4.000 años de antigüedad, tiene proporciones casi humanas e incluye una parte del cuello de 30 centímetros de largo; su gesto es adusto y en sus orejas luce unos pendientes de madera. «La zona del hallazgo es prometedora y pronto podría revelar más secretos», ha dicho Mostafa Waziri, el secretario general del Ministerio de Antigüedades.

La cabeza de madera será restaurada y, por otro lado, los arqueólogos continuarán con sus excavaciones con el objetivo de descubrir la pirámide satélite de la reina Anjesenpepi II y el resto de su complejo funerario.

Los volcanes empujaron al colapso al antiguo Egipto


En el año 30 antes de nuestra era, Cleopatra VII se quitó la vida. Con ella acababa la milenaria historia del antiguo Egipto. Varios años de hambrunas, inestabilidad interna y el acoso de los romanos acabaron con los restos del imperio de los faraones. Pero todo empezó en el Nilo. En el verano del año 43, el río no creció. Sin la crecida anual, no hubo cosecha el año siguiente para alimentar al pueblo, llenar los graneros de los sacerdotes o pagar impuestos. Ahora una compleja investigación señala que el principio del fin pudo empezar con una erupción volcánica muy lejos de allí.

Historiadores y climatólogos han repasado la historia de los últimos 300 años del antiguo Egipto (323-30 a.C.), el de la dinastía de los Ptolomeos, y han encontrado que muchos de sus vaivenes fueron precedidos por erupciones volcánicas, algunas producidas a miles de kilómetros. Aunque rechazan la idea de que exista un determinismo ambiental, sí muestran cómo los volcanes de Islandia o el Cinturón de Fuego del Pacífico pudieron influir en las crecidas del Nilo. Mejor dicho, en su supresión y los problemas sociales y políticos que las sucedieron.

Entonces, la egipcia era una de las principales civilizaciones hidráulicas, como fueron la del valle del Indo o las ciudades sumerias antes. Todo el sistema dependía de la crecida anual del Nilo que anegaba los campos en verano. A finales de septiembre y en octubre amplias llanuras de lo que hoy es desierto reverdecían con los brotes del cereal. Las buenas cosechas daban de comer al pueblo y, por medio de los impuestos, permitían a los reyes egipcios guerrear con sus rivales, los romanos al oeste y el Imperio seléucida al este.

Pero si no llovía en la planicie ecuatorial africana y la meseta etíope, las fuentes del Nilo, no había crecida. Eso fue lo que pasó 14 años antes del suicidio de Cleopatra, en el 44 a.C. "Todas las pruebas que tenemos señalan hacia una reducción de las precipitaciones sobre la cuenca del Nilo y, por tanto, una menor crecida en verano como resultado del impacto de una erupción volcánica como la del Pinatubo o las que se producen en altas latitudes del hemisferio norte, como en Islandia", dice el historiador del Trinity College de Dublín (Irlanda) y principal autor del estudio, Francis Ludlow.

La clave aquí es el enfriamiento climático tras la erupción: "Las erupciones volcánicas arrojan grandes cantidades de gases sulfurosos a la estratosfera, donde se oxidan formando pequeñas partículas, los aerosoles de sulfato. Estos aerosoles son muy buenos reflejando la luz solar incidente al espacio. Esto provoca que llegue menos energía a la superficie, por lo que tenemos enfriamiento, menos evaporación y menos potencial para la lluvia", añade este experto en paleoclimatología.

18 de octubre de 2017

La Fundación CajaCanarias inaugura la muestra “Egipto. En busca de la eternidad”


La exposición, realizada en colaboración con el Museo Egipcio de Barcelona, permanecerá abierta en el Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife hasta el próximo 27 de enero de 2018

El montaje cuenta con más de un centenar de obras procedentes de los fondos del Museo, complementado con la exposición fotográfica “Tutankhamón, imágenes de un tesoro bajo el desierto egipcio”

La Fundación CajaCanarias ha inaugurado hoy la exposición titulada “Egipto. En busca de la eternidad”, una muestra realizada en colaboración con el Museo Egipcio de Barcelona que podrá visitarse, en el Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife, hasta el próximo 27 de enero de 2018. La institución catalana atesora una de las mayores colecciones privadas de arte egipcio de Europa, lo que permitirá ofrecer al público tinerfeño una visión muy completa de los grandes períodos de la cultura de esta civilización norteafricana. El acceso a la exposición, de carácter gratuito, podrá realizarse de lunes a viernes (10:00-13:30 y 17:30-20:00 horas), así como los sábados (10:00-13:30 horas).

La exposición “Egipto. En busca de la eternidad”, cuenta con más de un centenar de obras procedentes de los fondos del referido centro museístico, y pretende acercar al público a diferentes aspectos de una civilización única: el liderazgo indiscutible del faraón, la escritura jeroglífica, joyas, instrumentos musicales, objetos relacionados con la cosmética o la medicina, herramientas, armas, vasos en piedra, cerámica o fayenza. Como complemento ideal a este espectacular montaje, “Egipto. En busca de la eternidad” cuenta con el acompañamiento de la muestra fotográfica titulada “Tutankhamón, imágenes de un tesoro bajo el desierto egipcio”. Se trata de una exquisita selección de 65 instantáneas que ilustran, paso a paso, el trabajo que el arqueólogo inglés Howard Carter y su equipo llevaron a cabo en la tumba del joven faraón, protagonizando una de las aventuras más fascinantes de la historia de la arqueología.

En palabras del presidente de la Fundación CajaCanarias, Alberto Delgado, esta exposición ha tratado de aunar varios aspectos de esta civilización que nos conducen al tema central de la muestra: la búsqueda de la eternidad. Los objetos aquí expuestos nos hablan y, al hacerlo, vuelven a la vida como testigos de un tiempo que sigue fascinando a toda la Humanidad. Estamos ante una ocasión única para disfrutar de un viaje a una época sorprendente. Precisamente, Alberto Delgado destacó la oferta dispuesta por la Fundación CajaCanarias a través del proyecto didáctico “Despertares”, que antes de abrir la puertas de la exposición ya ha cubierto toda sus plazas hasta la clausura de la muestra, por lo que recibirá la visita de más de 2.500 escolares, incluyendo a 200 provenientes de La Gomera y El Hierro.

16 de octubre de 2017

Los secretos del antiguo Egipto que ha revelado la ciudad faraónica de Oxirrinco


La arena del desierto, como un velo dorado, ha ido cubriendo a lo largo de los siglos la antigua ciudad de Oxirrinco, activa capital faraónica del XIX nomo del Alto Egipto. Actualmente se ha convertido en uno de los cinco yacimientos arqueológicos más grandes del país, donde trabaja desde hace 25 años la misión liderada por el doctor Josep Padró, catedrático emérito de Egiptologia de la Universitat de Barcelona (UB), entidad que colabora en la excavación junto a la Societat Catalana d’Egiptologia (SCE) y la Université Paul-Valéry de Montpeller, siempre con la complicidad del Servicio de Antigüedades de Egipto.

Oxirrinco debe su nombre a un pez, muy popular en esta zona y en la mitología egipcia, ya que un ejemplar de esta especie se comió el falo del dios Osiris después de que su hermano, el dios Seth, lo matara y descuartizara para hacerse con el poder de Egipto. Es por eso que incluso se prohibiese su consumo en época greco romana.

Pero en la antigua Per-Medyed, tal y como la llamaban los egipcios, el oxirrinco era mucho más que esto. El pez se identificaba con la diosa Tueris, la protectora de la ciudad.

De hecho, su representación divinizada en una tumba del yacimiento (con su tocado de cuernos bovinos, una serpiente uraeus y el disco solar) es uno de los hallazgos destacados de la misión arqueológica que cumple sus bodas de plata en este rico paraje para conocer, sobre todo, la historia de la última dinastía propiamente egipcia, la Saíta, y las épocas posteriores correspondientes al bajo imperio, el dominio greco romano y el periodo bizantino con los primeros cristianos, lo que significa hablar de una cronología que abarca del 664 aC hasta el siglo VIII dC.

Olvidada por el tiempo, una de las primeras personas en la época moderna que empezó a desempolvar su recuerdo fue Vivant Denon, miembro de la expedición científica de Napoleón Bonaparte en su campaña sobre Egipto, que dibujó en sus famosas láminas publicadas en el mítico libro Description de l’Égypte algunos de los restos que podían verse a simple vista.

A finales del siglo XIX, Oxirrinco se convirtió en uno de los primeros yacimientos para los pioneros de la arqueología. Fue así que Grenfell y Hunt descubrieron cien mil fragmentos de papiros, la mayoría escritos en griego, que fueron llevados a Inglaterra y que hoy son conocidos como los Papiros de Oxirrinco.

Con la I Guerra Mundial empezaron los saqueos modernos de la ciudad y en la década de los años veinte del siglo pasado, arqueólogos famosos como Petrie o Breccia intentaron salvaguardar el rico patrimonio histórico de esta zona, pero por poco tiempo.

Descubren restos de un templo del faraón Ramsés II cerca de pirámides de Guiza


Los restos de un templo perteneciente al faraón Ramsés II, de la XIX dinastía (1295-1186 a.C.), han sido hallados por arqueólogos egipcios y checos en la zona de Abu Sir, al sur de las famosas pirámides de Guiza, informó este domingo el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Su secretario general, Mustafa Waziri, detalló en un comunicado que los restos del templo ocupan una superficie de 32 por 51 metros, donde ha sido desenterrada una base de ladrillos de barro de una fachada del recinto y un patio externo que se comunicaba con la sala de columnas, cuyas paredes estaban pintadas de azul.

Al final de la sala se han encontrado restos de escalones y una rampa que se dirige a una cámara sagrada dividida en tres habitaciones paralelas, en cuyas paredes hay restos de escenas pintadas con colores, las cuales ayudarán a determinar la época exacta en la que el templo fue construido.

Waziri señaló en la nota que en 2012 la misma misión encontró evidencias de la existencia de un templo en esta zona, que formó parte de la gran necrópolis de la antigua ciudad de Menfis, al suroeste de la actual capital egipcia.

Por su parte, el director de la misión, Miroslav Bartan, dijo que han hallado títulos del rey Ramsés II grabados en restos de relieves, además de otros fragmentos que tienen escenas que representan a las deidades del sol como Amón, Ra y la diosa Nejbet.

Bartan aseguró que este templo es el único indicio que apunta a la presencia del faraón en el necrópolis de Menfis y muestra la continuación del culto al dios Ra en la zona de Abu Sir desde la V dinastía del Imperio Antiguo hasta el Imperio Moderno.

13 de octubre de 2017

El tesorero de los faraones se queda seco


El responsable de la tesorería de la reina Hatshepsut y el faraón Tutmosis III se ha quedado a dos velas. El equipo español que excava desde 2002 la tumba del alto funcionario Djehuty, “supervisor de los tesoros”, y otras sepulturas vecinas en el yacimiento de Dra Abu el Naga, en Luxor (Egipto), un proyecto puntero de la egiptología española que recibe el nombre del propio Djehuty, sufre de falta de financiación y se ha visto obligado a lanzar una campaña de crowdfunding (financiación colectiva o micro-mecenazgo) para poder cubrir los gastos de su próxima temporada de excavaciones.

En sus 16 años el Proyecto Djehuty ha logrado resultados científicos extraordinarios y descubrimientos tan sensacionales como la Tabla del aprendiz, la Dama Blanca, el ataúd del arquero Iker, las pinturas de la cámara funeraria del propio noble Djehuty, siete pendientes de oro o el excepcional jardín funerario hallado este año. Seis conjuntos de objetos encontrados se exponen permanentemente en las vitrinas del Museo de Luxor. Los resultados han convertido al Proyecto Djehuty en la (sana) envidia de otras misiones nacionales o extranjeras y en referencia de nuestra egiptología. Pero necesitan ayuda para lanzar su 17 ª campaña de excavaciones, prevista para enero y febrero de 2018, con una duración de seis semanas.

El equipo que dirige el madrileño José Manuel Galán, prestigioso egiptólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lanzó ayer la campaña de recaudación de fondos a través de Internet. El Proyecto Djehuty precisa reunir 20.000 euros, una cantidad que, detallan, se invertirá en el sueldo de los más de 100 trabajadores egipcios implicados en los trabajos arqueológicos, en el alojamiento y la manutención del equipo, y en comprar material de restauración. Se creará una cuenta específica para los fondos recibidos y se rendirán públicamente las cuentas en la página web del proyecto. Está prevista una pequeña política de simbólicas recompensas a los que financien el proyecto con material relacionado con el mismo como libros, calendarios, vídeos y otros productos.

La campaña, que de alguna manera socializa a Djehuty, apela “a todos los que tengan curiosidad científica e inquietudes culturales, a los que les guste Egipto y las civilizaciones antiguas, a quienes valoren el patrimonio histórico y sientan el arte, y a todos los que quieran aportar su granito de arena en un proyecto de cooperación internacional”. El equipo de Galán anima a colaborar de manera irresistible: “Formarás parte del equipo y nuestros logros serán también tuyos”.

9 de octubre de 2017

Descubren en Luxor una tumba desconocida del Antiguo Egipto


Arqueólogos egipcios comenzaron a limpiar la entrada de una tumba descubierta recientemente en la orilla oeste del Nilo, cerca de Luxor, informa el portal de noticias Youm7 con referencia al jefe del departamento de monumentos antiguos de Luxor, Talaat Abdel Aziz.

"La puerta está dañada por el tiempo, se están llevando a cabo trabajos para despejar la entrada y entrar en la tumba con el fin de determinar su antigüedad y el nombre de la persona para la que fue construida", comentó.

Hace poco, los científicos descubrieron en la misma zona otra tumba egipcia de un comerciante de oro de hace alrededor de 3.500 años, así como una fosa común de los pobres del Antiguo Egipto.

Nuevos hallazgos arqueológicos se han realizado en la orilla oeste del Nilo en Luxor, donde están ubicados los enterramientos de famosos faraones del Antiguo Egipto.

Descubren partes de una estatua del faraón Psamético I en la antigua Heliópolis


Una misión de arqueólogos egipcio-alemana ha descubierto en la zona de Suq al Jamís (El Cairo), lugar de emplazamiento de la antigua ciudad egipcia de Heliópolis, fragmentos de la parte inferior de una estatua de Psamético I, faraón fundador de la XXVI dinastía, informó hoy el Ministerio de Antigüedades.

El hallazgo de partes de la espalda, en las que estaba escrito el nombre de Psamético I (654-525 a.C.), ha permitido a los arqueólogos saber a quién representa la estatua, cuya parte superior fue descubierta el pasado marzo en la misma zona, según el comunicado.

El jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias, Aymán Ashmaui, aseveró que, hasta el momento, han descubierto en el popular barrio cairota de Matariya un total de 1.920 piezas de cuarcita desprendidas de la estatua, y se espera que aparezcan al menos otros 2.000 fragmentos durante el próximo periodo.

Ashmaui agregó que, por las piezas encontradas, todos los indicios apuntan a que la estatua se encuentra en posición erguida.

Por su parte, el jefe de la misión, el egiptólogo y profesor de la Universidad de Leipzig Dietrich Raue, dijo que se habían encontrado también piezas pertenecientes a una estatua de Ramsés II, faraón de la XIX dinastía y uno de los más famosos de todo el Antiguo Egipto, así como de otra estatua menor de la dinastía XXX.

Tras ser limpiadas sobre el terreno, las partes descubiertas fueron trasladadas hoy en medio de grandes medidas de seguridad al Gran Museo Egipcio, que se espera que abra el año que viene, según el comunicado.

5 de octubre de 2017

Hallado el obelisco de una reina en la necrópolis egipcia de Saqqara


Una mole de 2,5 metros de altura acaba de asomar por las arenas de la necrópolis de Saqqara. Una misión franco-suiza ha hallado el mayor fragmento de un obelisco del reino antiguo descubierto hasta ahora en Egipto. Un monumento con más de 4.000 años de antigüedad que recuerda la pasión egipcia por los obeliscos.

La pieza -localizada durante la expedición arqueológica de la universidad de Ginebra, que estudia la zona desde 1963- pertenece a la reina consorte Ankhesenpepi II, esposa de los faraones Pepi I y Merenra y madre de Pepi II (2278-2184 a.C.), que accedió al trono con tan solo seis años. El obelisco está tallado en granito rojo y, según el director de la misión, Philippe Collombert, llegó a medir entre cinco y seis metros.

La pieza recuperada fue localizada en la zona oriental de la pirámide de Ankhesenpepi II, una construcción emplazada en el cementerio real de Saqqara -a unos 25 kilómetros al sur de la meseta de Giza- que fue descubierta y excavada en 1998. El lugar dedicado al descanso eterno de la regente albergaba los primeros ejemplos de Textos de las Pirámides -una guía para la vida en el Más Allá- encontrados en la pirámide de una reina.

A juicio del secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa al Waziri, la ubicación indica que el obelisco fue retirado de su posición inicial en el acceso al templo funerario levantado en el complejo de la reina. "Las reinas de la VI dinastía tenían dos pequeños obeliscos en la entrada de su templo funerario pero el hallado estaba lejos del acceso", agrega el arqueólogo.

En una de sus caras aparece un cartucho con jeroglíficos relativo al rey Pepi II y lo que parece ser el inicio del de su madre. La inscripción, sin embargo, se halla incompleta. Los expertos sostienen que el fragmento extraviado podría contener la mención a Ankhesenpepi II. Una prueba de la importancia de la reina y su estatus en la corte de la VI dinastía durante la que sus máximos representantes edificaron, sin excepción, sus pirámides en la árida geografía de Saqqara.

2 de octubre de 2017

Un comité de expertos estudiará cómo blindar el Templo de Debod


Un rey extranjero, Adijalamani de Meroe, ordenó erigir el Templo de Debod, al sur de Egipto, hace 2.200 años. Y también un país foráneo, en este caso España, fue el que lo salvó de ser anegado bajo las aguas del río Nilo. El que es el monumento más antiguo de la capital española ha sobrevivido a la devastación de las guerras, a las inundaciones que padecía nueve meses al año tras la construcción en 1907 de la primera presa de Asuán; y a un complicado traslado desde su emplazamiento original en el «país del oro» hasta Madrid. Un largo e intrincado periplo de dos años que implicó su desmontaje y reconstrucción completa en 1970. Esta es la única de las cuatro joyas nubias «donadas» por Egipto que resiste aún a la intemperie. Sin embargo, los 2.300 sillares de piedra arenisca que sostienen y testifican la historia del santuario no son ajenos a las difíciles condiciones climáticas de la capital y al vandalismo que daña sus vetustas losas.

Muchas han sido las voces competentes en la materia que reclaman desde hace años un cerramiento para el Templo. Ideas que nunca se han llegado a materializar. Mientras, el tiempo corre en su contra. Para combatir el desgaste continuo al que está expuesto el Templo desde hace décadas, un comité de expertos analizará a finales de año cómo protegerlo de los agentes externos. Según explicó la directora general de Museos, Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento, Belén Llera, «las conclusiones que se extraigan a lo largo de estas jornadas servirán para sentar las bases de un futuro concurso de ideas con el que se desarrollaría el proyecto». En estas mesas de trabajo se explorarán la posibilidad de instalar una gran cúpula protectora, como ha reclamado en varias ocasiones el Grupo Municipal Socialista, o la inclusión del Templo en un complejo museístico. «Durante tres días se estudiarán los pros y los contras de cada proposición, el impacto visual para la zona y otras variables que afecten al entorno», indicó Llera.

Para el responsable de la conservación del Templo de Debod desde hace dos décadas, Alfonso Martín, «se han formulado muchas propuestas, pero no soluciones reales». A su juicio, según afirmó a este diario, la fórmula más eficaz sería incluirlo dentro de un gran museo del arte egipcio. «Una mera cubrición no sería suficiente y podría generar otros problemas», consideró.

La complejidad de la técnica y el gran desembolso que supuso traer el santuario hasta Madrid determinaron que el Templo se instalara al aire libre. «Italia, Países Bajos y Estados Unidos optaron por integrar sus templos en museos, pero el de Debod es el más grande de los cuatro y crear una sala de exposiciones en la montaña de Príncipe Pío o en la Casa de Campo, que era la otra opción, con esa envergadura y en aquella época, no era tarea sencilla», arguye el experto.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Egitto. La straordinaria scoperta del Faraone Amenofi II (Museo delle Culture, Milano). Del 13 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018.