Novedades editoriales

6 de noviembre de 2017

Pérez-Accino: ''El llamado Escondrijo real de Deir el Bahari no era un escondite''


«Nunca hubo escondite mejor disimulado», aseguró Gaston Maspero en su informe del Escondrijo Real de Deir el Bahari que acababa de descubrir en 1881, con unas 40 momias de faraones tan conocidos ocmo Amenhotep, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I o Ramsés II. Siempre se ha creído que se quiso poner a salvo de saqueos a estos reyes de distintas dinastías de Egipto, ocultándolos en esta «Cachette» de Luxor, pero los descubrimientos de una expedición arqueológica española podrían cambiar esa visión.

«Es cierto que fueron colocadas todas las momias juntas para protegerlas mejor, pero no es un escondite», asegura José Ramón Pérez-Accino. El egiptólogo de la Universidad Complutense acaba de regresar a Madrid con indicios de que la historia de este wadi (una especie de pequeño valle) en el que se encontraron las momias reales es mucho más antigua de lo que se pensaba. En sus rocas ya se habían hallado con anterioridad los grafitos más antiguos de la necrópolis tebana, pero los arqueólogos españoles han localizado nuevas inscripciones en las rocas que no habían sido registradas hasta ahora.

«La prospección antigua que se realizó en los años 60 no estaba terminada. Tenemos más de la mitad del valle todavía sin publicar», subraya el egiptólogo.

La expedición de la Universidad Complutense, en la que ha participado la decana de los egiptólogos españoles Carmen Pérez Die, ha encontrado cerca de la tumba «grafitos no registrados». Algunos «con nombres reales» que, de confirmarse como tales, llevarían a los expertos a empujar hacia atrás la historia de este enclave que antiguamente era lugar de paso entre las poblaciones de Deir el Medina y Deir el Bahari. Ante este Escondrijo pasaba un camino al que estos expertos llaman coloquialmente la Gran Vía, por el tráfico que sospechan que tenía en la Antigüedad.

«La idea de que era un escondite es muy difícil de sostener, porque además el camino a la tumba está lleno de grafitos antiguos», según ha podido constatar allí Pérez-Accino.

¿Por qué razón se eligió entonces ese lugar para enterrar las momias reales? «Pensamos que una manera de proteger algo es esconderlo y otra es colocarlo en un sitio que todo el mundo conoce y está a la vista, donde cualquiera se daría cuenta si alguien entrara», responde el egiptólogo, que sospecha además que ese wadi era un lugar especial para los egipcios. «Está en el centro, rodeado de valles llenos de tumbas por todas partes y, sin embargo, éste está vacío. Solo tenía esa tumba. Es una anomalía», explica.

4 de noviembre de 2017

Egipto desmiente el hallazgo de una cavidad en la Gran Pirámide de Giza


El supuesto hallazgo de una cavidad de 30 metros de longitud en el interior de la Gran Pirámide de Giza ha desatado la enésima controversia de la Egiptología. El ministerio de Antigüedades egipcio ha desmentido el mediático descubrimiento y la misión internacional podría incluso perder la licencia cancelando abruptamente su investigación en la tierra de los faraones.

Las autoridades del país árabe, muy celosas del procedimiento para anunciar nuevos hallazgos, han denunciado la publicación del resultado de la radiografía de muones en la revista Nature, firmada por el equipo de "Escanear las Pirámides" que desde hace dos años examina un puñado de pirámides egipcias mediante técnicas no invasivas.

"Los descubrimientos del proyecto de investigación tienen que ser primero discutidos entre los científicos y egiptólogos y luego revisados por un comité científico, designado por el ministerio de Antigüedades de Egipto para supervisar su labor de estudio", ha indicado Mustafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, un organismo integrado dentro de la estructura del ministerio.

El comité encargado está liderado por el popular egiptólogo Zahi Hawas, ex ministro de Antigüedades, y lo integran un puñado de reputados académicos internacionales, con años de experiencia al frente de excavaciones en Egipto. En declaraciones, horas después de la difusión de los resultados, Hawas ya rehusó conceder veracidad al estudio.

"No han hallado absolutamente nada", aseveró visiblemente molesto con la repercusión de la noticia del descubrimiento. "Ya sabíamos de la existencia de espacios vacíos en la Gran Pirámide. En realidad, el monumento está lleno de espacios huecos dejados por los constructores en tiempos de los faraones para aligerar el peso de una estructura levantada con piedra maciza".

Una versión que también secundan los máximos responsables gubernamentales. En un comunicado remitido a este diario, el ministerio de Antigüedades recuerda que la existencia de estos espacios vacíos "ya era bien conocida hace años por los expertos" y exhorta al equipo a "no hacer públicos resultados en esta fase". "Resulta prematuro en esta fase de la investigación anunciar un descubrimiento como este", indica Waziri. "Se deben realizar -agrega- más estudios para tratar de conocer los secretos de este monumento único".

Howard Carter y Tutankamon, el faraón más popular


Tutankamon, un faraón muerto con sólo 18 ó 19 años. Un tesoro inmenso, repleto de oro. Una momia intacta, durante tres mil años. Howard Carter, egiptólogo aficionado, de profesión acuarelista pasaba a la historia de la arqueología como el descubridor de una de las tumbas más valiosas de todos los tiempos.

«Finalmente he hecho un descubrimiento maravilloso en el Valle, una tumba magnífica con sellos intactos» escribía Carter en un telegrama a su mecenas, el aristócrata, George Herbert, Lord Carnavon el 6 de noviembre de 1922.

Carter, había dado con la tumba de un faraón egipcio, hasta entonces desconocido, que había gobernado en el siglo XII a.C. El mausoleo estaba intacto, revelándose como la tumba mejor conservada del Valle de los Reyes.

Cuando procede a la apertura oficial de la misma el 29 de noviembre de 1922, topa con la cámara funeraria de Tutankamon. Al abrirla, como si fuera una muñeca rusa, aparece una segunda cámara, que contiene una tercera y que a su vez alberga un sarcófago. Dentro de él hay otro más recubierto de oro y en su interior un tercero con incrustaciones de color. Dentro, el verdadero, que contiene la momia del faraón con su famosa máscara.

La tumba guarda objetos de una belleza inenarrable, la colección de materiales arqueológicos y artísticos más importante de la historia de la humanidad, aún no superada, 1780 objetos. Entre los que destacan un ataúd en miniatura donde llegó a guardarse el hígado embalsamado del joven rey, su diadema de oro o el busto reconstruido que sugiere el aspecto que el rey niño tenía en realidad, el féretro de Tuya (posiblemente su bisabuela) o la cabeza de Nefertiti.

De los aproximadamente 230 faraones (desde 3100 a.C., con Scorpion Djener, hasta Cesarion, en 30 a.C.) Tutankamon fue el número 100, más o menos. Y es el único conocido que sigue en el mismo lugar en que fue enterrado: en su tumba y en uno de los sarcófagos construidos expresamente para él.

Carter se ve desbordado por el cuarto poder, en ese momento no puede ni imaginar la tormenta mediática que se le viene encima. Aunque se consciente de lo que significa para la prensa su Lord Carnarvon, que lo había apoyado generosamente durante muchos años. De hecho, el día de la apertura ya se halla presente un periodista de The Times de Londres. Y en enero de 1923, el noble inglés ya ha firmado un lucrativo contrato con el diario que a cambio obtiene la exclusiva de todas las novedades que genera la excavación de la tumba. The Times asigna a un reportero, que se une al equipo de Carter, avanzándose a la tendencia de los periodistas “empotrados” que impera en los conflictos bélicos actuales.

3 de noviembre de 2017

Descubren una nueva cámara vacía en la Gran Pirámide de Keops


Un grupo internacional de científicos ha descubierto una nueva estructura en el interior de la Gran Pirámide de Keops, en Giza (Egipto), según revela un estudio publicado por la revista Nature.

El descubrimiento se realizó utilizando imágenes basadas en rayos cósmicos, lo que demuestra cómo la física de partículas moderna puede revelar nueva información sobre estructuras antiguas, destaca la revista.

La investigación, liderada por expertos de Japón, Francia y Egipto, ha conducido al hallazgo de una gran cámara vacía en la mayor de las pirámides de Giza y podría ayudar a explicar cómo se levantó este espectacular monumento.

La cavidad es de unos 30 metros de largo y varios metros de altura. Además de esta nueva, ubicada sobre la Gran Galería, se ha descubierto otra más pequeña en un lateral.

La Gran Pirámide, la edificación más importante del Reino Antiguo, fue edificada durante el reinado de Khufu (2550 aC a 2527 aC), segundo faraón de la IV Dinastía, a quien Herodoto llamó Keops, pero los expertos desconocen aún las técnicas precisas de construcción.

Para descubrir los misterios que aún se esconden en su interior, los científicos analizaron las imágenes generadas por una partícula cósmica conocida como muon, que se activa cuando partículas subatómicas procedentes del espacio exterior entran en contacto con la atmósfera terrestre.

La partícula muon presenta diferentes trayectorias cuando penetra la piedra o atraviesa el aire, lo que permite a los investigadores detectar cavidades en estructuras sólidas, como la descubierta en la Gran Pirámide.

No está claro aún cual es su estructura exacta o función, pero los expertos confían en que su estudio puede llevar a entender más adelante el proceso de construcción de la mayor pirámide de Giza.

La cavidad, bautizada como "ScanPyramids Big Void", fue observada por primera vez a través del uso de "películas de emulsión nuclear instaladas en la Cámara de la Reina", que fueron examinadas en la Universidad Nagoya de Japón, explican los autores en el texto publicado por Nature.

1 de noviembre de 2017

La Complutense vuelve al Valle de los Reyes en Luxor


La Universidad Complutense no pisaba el Valle de los Reyes en Luxor desde hace más de 50 años. Un grupo de profesores e investigadores del centro han logrado una concesión del Gobierno egipcio que promete grandes sorpresas.

Según informa la Tribuna Complutense, el Comité Permanente del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto dio el pasado 10 de mayo el visto bueno al proyecto presentado por los profesores de la Facultad de Geografía e Historia José Ramón Pérez-Accino y Francisco Moreno Arrastio para realizar una campaña de investigación en el Valle de las Momias Reales, en Luxor.

Como destaca el profesor Pérez-Accino ésta será la primera campaña liderada por profesores complutenses desde los años 60 del pasado siglo, cuando el catedrático Martín Almagro dirigió una expedición en la presa de Assuan. "Martín Almagro dejó un gran sabor de boca y gracias a ello, además por ejemplo de la instalación en Madrid del Templo de Debod, la egiptología española ha estado presente en Egipto desde entonces, en proyectos como el del Yacimiento del Heracreópolis Magna, cuya concesión se mantiene desde 1966 coordinado por el Museo Arqueológico Nacional, y en el que yo también participo". La nueva campaña complutense, que se iniciará el próximo mes de octubre, quizá sea también recordada durante años, ya que en palabras de su director, el profesor Pérez-Accino, "podría desembocar en descubrimientos que incrementarían nuestro conocimiento de la historia de la necrópolis tebana".

Según explica Pérez-Accino, director del proyecto complutense, puede hablarse de dos grandes hitos en la historia de la egiptología: el descubrimiento de Tutankamon en el Valle de los Reyes, y el descubrimiento de las Momias Reales. Este último se produjo en 1881. En una tumba escondida aparecieron más de una veintena de momias de monarcas de las dinastías 18 y 19. Entre ellas estaban las de conocidas reinas y reyes como Hatshepsut, Amenhotep, Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV o Ramsés II, por citar algunos de ellos.

Se cuenta que para evitar que fueran robadas por los "cazadores de momias" se sacaron de sus tumbas en una sola noche, y rápidamente llevadas en barco por el Nilo hasta El Cairo, en cuyo museo hoy se pueden contemplar. A las tumbas donde se encontraron las momias se accedió por una especie de pozo situado en un pequeño valle ubicado a la espalda del Valle de los Reyes. "Desde 1881, sorprendentemente -cuenta el profesor Pérez-Accino- no se ha hecho apenas más trabajo arqueológico en el denominado Valle de las Momias Reales, algo a principios del siglo XX y poco más".

22 de octubre de 2017

Exposición: Egipto. En busca de la eternidad


Durante más de tres milenios la civilización faraónica floreció en tierras del Nilo para legar a la posteridad un ejemplo de sociedad magistralmente organizada, repleta de ideas y de producciones materiales tan admirables como singulares. Egipto despierta la pasión y el ansia de conocimiento, hace volar la imaginación y es, a la vez, objeto de investigación científica. Desde la antigüedad hasta nuestros días, millones de personas han sido atraídas por sus encantos, y unas pocas de entre ellas han contribuido de forma decisiva a descifrar y rescatar de las tinieblas el mensaje eterno de los faraones.



La exposición Egipto: en busca de la Eternidad, con más de un centenar de obras procedentes de los fondos del Museu Egipci de Barcelona, acerca al público a diferentes aspectos de una civilización única; el liderazgo indiscutible del faraón, la escritura jeroglífica, joyas, instrumentos musicales, objetos relacionados con la cosmética o la medicina, herramientas, armas, vasos en piedra, cerámica o fayenza, indican un alto nivel de sofisticación para un pueblo que quiso disfrutar de la vida en el privilegiado entorno del valle del Nilo, a la vez que agradecer a sus dioses este maravilloso don. Una vida que de ser considerada justa y positiva podía prolongarse tras la muerte, a través de una serie de rituales como la momificación y la construcción de una tumba o casa de Eternidad dotada con todo lo necesario para afrontar la inmortalidad.



Un complemento ideal de la exposición Egipto: en busca de la Eternidad es la muestra fotográfica Tutankhamón, imágenes de un tesoro bajo el desierto egipcio. Se trata de una exquisita selección de 65 fotografías que ilustran, paso a paso, el trabajo que el arqueólogo inglés Howard Carter y su equipo llevaron a cabo en la tumba de Tutankhamón, protagonizando una de las aventuras más fascinantes de la historia de la Arqueología.


Esta exposición producida por la Fundación CajaCanarias en colaboración con el Museu Egipci de Barcelona-Fundació Arqueològica Clos, institución que atesora una de las mayores colecciones privadas de arte egipcio en Europa, nos ofrecerá una visión muy completa de los grandes periodos de la cultura egipcia y su búsqueda de la eternidad.

Información


Del 17 de octubre de 2017 al 27 de enero de 2018. Espacio Cultural CajaCanarias. Plaza del Patriotismo, nº 1 (Santa Cruz de Tenerife).

Horario

De lunes a viernes 10:00h a 13:30h y de 17:30h a 20:00h. Sábados de 10:00h a 13:30h. Domingos y festivos, cerrado.


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Egipto. En busca de la eternidad

19 de octubre de 2017

Hallada la cabeza de una estatua que representaría a Anjesenpepi II


La cabeza es parte de una estatua que representaría a Anjesenpepi II, reina que gobernó Egipto durante la niñez de su hijo, Pepy II, quien heredó el trono a los 6 años.

Una cabeza de madera, que probablemente representa a Anjesenpepi II, una de las reinas más importantes de la sexta dinastía de Egipto, ha sido desenterrada en mal estado de conservación en una zona situada al este de su pirámide en la necrópolis de Saqqara, según ha anunciado esta semana el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Las excavaciones arqueológicas han sido realizadas por un equipo arqueológico suizo y francés de la Universidad de Ginebra; la cabeza se encontraba en un estrato inalterado al este de la pirámide de Anjesenpepi II y cerca de la zona en la que recientemente se ha descubierto un piramidón (la parte más alta de un obelisco) de la reina egipcia.

La cabeza de Anjesenpepi II, de más de 4.000 años de antigüedad, tiene proporciones casi humanas e incluye una parte del cuello de 30 centímetros de largo; su gesto es adusto y en sus orejas luce unos pendientes de madera. «La zona del hallazgo es prometedora y pronto podría revelar más secretos», ha dicho Mostafa Waziri, el secretario general del Ministerio de Antigüedades.

La cabeza de madera será restaurada y, por otro lado, los arqueólogos continuarán con sus excavaciones con el objetivo de descubrir la pirámide satélite de la reina Anjesenpepi II y el resto de su complejo funerario.

Los volcanes empujaron al colapso al antiguo Egipto


En el año 30 antes de nuestra era, Cleopatra VII se quitó la vida. Con ella acababa la milenaria historia del antiguo Egipto. Varios años de hambrunas, inestabilidad interna y el acoso de los romanos acabaron con los restos del imperio de los faraones. Pero todo empezó en el Nilo. En el verano del año 43, el río no creció. Sin la crecida anual, no hubo cosecha el año siguiente para alimentar al pueblo, llenar los graneros de los sacerdotes o pagar impuestos. Ahora una compleja investigación señala que el principio del fin pudo empezar con una erupción volcánica muy lejos de allí.

Historiadores y climatólogos han repasado la historia de los últimos 300 años del antiguo Egipto (323-30 a.C.), el de la dinastía de los Ptolomeos, y han encontrado que muchos de sus vaivenes fueron precedidos por erupciones volcánicas, algunas producidas a miles de kilómetros. Aunque rechazan la idea de que exista un determinismo ambiental, sí muestran cómo los volcanes de Islandia o el Cinturón de Fuego del Pacífico pudieron influir en las crecidas del Nilo. Mejor dicho, en su supresión y los problemas sociales y políticos que las sucedieron.

Entonces, la egipcia era una de las principales civilizaciones hidráulicas, como fueron la del valle del Indo o las ciudades sumerias antes. Todo el sistema dependía de la crecida anual del Nilo que anegaba los campos en verano. A finales de septiembre y en octubre amplias llanuras de lo que hoy es desierto reverdecían con los brotes del cereal. Las buenas cosechas daban de comer al pueblo y, por medio de los impuestos, permitían a los reyes egipcios guerrear con sus rivales, los romanos al oeste y el Imperio seléucida al este.

Pero si no llovía en la planicie ecuatorial africana y la meseta etíope, las fuentes del Nilo, no había crecida. Eso fue lo que pasó 14 años antes del suicidio de Cleopatra, en el 44 a.C. "Todas las pruebas que tenemos señalan hacia una reducción de las precipitaciones sobre la cuenca del Nilo y, por tanto, una menor crecida en verano como resultado del impacto de una erupción volcánica como la del Pinatubo o las que se producen en altas latitudes del hemisferio norte, como en Islandia", dice el historiador del Trinity College de Dublín (Irlanda) y principal autor del estudio, Francis Ludlow.

La clave aquí es el enfriamiento climático tras la erupción: "Las erupciones volcánicas arrojan grandes cantidades de gases sulfurosos a la estratosfera, donde se oxidan formando pequeñas partículas, los aerosoles de sulfato. Estos aerosoles son muy buenos reflejando la luz solar incidente al espacio. Esto provoca que llegue menos energía a la superficie, por lo que tenemos enfriamiento, menos evaporación y menos potencial para la lluvia", añade este experto en paleoclimatología.

18 de octubre de 2017

La Fundación CajaCanarias inaugura la muestra “Egipto. En busca de la eternidad”


La exposición, realizada en colaboración con el Museo Egipcio de Barcelona, permanecerá abierta en el Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife hasta el próximo 27 de enero de 2018

El montaje cuenta con más de un centenar de obras procedentes de los fondos del Museo, complementado con la exposición fotográfica “Tutankhamón, imágenes de un tesoro bajo el desierto egipcio”

La Fundación CajaCanarias ha inaugurado hoy la exposición titulada “Egipto. En busca de la eternidad”, una muestra realizada en colaboración con el Museo Egipcio de Barcelona que podrá visitarse, en el Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife, hasta el próximo 27 de enero de 2018. La institución catalana atesora una de las mayores colecciones privadas de arte egipcio de Europa, lo que permitirá ofrecer al público tinerfeño una visión muy completa de los grandes períodos de la cultura de esta civilización norteafricana. El acceso a la exposición, de carácter gratuito, podrá realizarse de lunes a viernes (10:00-13:30 y 17:30-20:00 horas), así como los sábados (10:00-13:30 horas).

La exposición “Egipto. En busca de la eternidad”, cuenta con más de un centenar de obras procedentes de los fondos del referido centro museístico, y pretende acercar al público a diferentes aspectos de una civilización única: el liderazgo indiscutible del faraón, la escritura jeroglífica, joyas, instrumentos musicales, objetos relacionados con la cosmética o la medicina, herramientas, armas, vasos en piedra, cerámica o fayenza. Como complemento ideal a este espectacular montaje, “Egipto. En busca de la eternidad” cuenta con el acompañamiento de la muestra fotográfica titulada “Tutankhamón, imágenes de un tesoro bajo el desierto egipcio”. Se trata de una exquisita selección de 65 instantáneas que ilustran, paso a paso, el trabajo que el arqueólogo inglés Howard Carter y su equipo llevaron a cabo en la tumba del joven faraón, protagonizando una de las aventuras más fascinantes de la historia de la arqueología.

En palabras del presidente de la Fundación CajaCanarias, Alberto Delgado, esta exposición ha tratado de aunar varios aspectos de esta civilización que nos conducen al tema central de la muestra: la búsqueda de la eternidad. Los objetos aquí expuestos nos hablan y, al hacerlo, vuelven a la vida como testigos de un tiempo que sigue fascinando a toda la Humanidad. Estamos ante una ocasión única para disfrutar de un viaje a una época sorprendente. Precisamente, Alberto Delgado destacó la oferta dispuesta por la Fundación CajaCanarias a través del proyecto didáctico “Despertares”, que antes de abrir la puertas de la exposición ya ha cubierto toda sus plazas hasta la clausura de la muestra, por lo que recibirá la visita de más de 2.500 escolares, incluyendo a 200 provenientes de La Gomera y El Hierro.

16 de octubre de 2017

Los secretos del antiguo Egipto que ha revelado la ciudad faraónica de Oxirrinco


La arena del desierto, como un velo dorado, ha ido cubriendo a lo largo de los siglos la antigua ciudad de Oxirrinco, activa capital faraónica del XIX nomo del Alto Egipto. Actualmente se ha convertido en uno de los cinco yacimientos arqueológicos más grandes del país, donde trabaja desde hace 25 años la misión liderada por el doctor Josep Padró, catedrático emérito de Egiptologia de la Universitat de Barcelona (UB), entidad que colabora en la excavación junto a la Societat Catalana d’Egiptologia (SCE) y la Université Paul-Valéry de Montpeller, siempre con la complicidad del Servicio de Antigüedades de Egipto.

Oxirrinco debe su nombre a un pez, muy popular en esta zona y en la mitología egipcia, ya que un ejemplar de esta especie se comió el falo del dios Osiris después de que su hermano, el dios Seth, lo matara y descuartizara para hacerse con el poder de Egipto. Es por eso que incluso se prohibiese su consumo en época greco romana.

Pero en la antigua Per-Medyed, tal y como la llamaban los egipcios, el oxirrinco era mucho más que esto. El pez se identificaba con la diosa Tueris, la protectora de la ciudad.

De hecho, su representación divinizada en una tumba del yacimiento (con su tocado de cuernos bovinos, una serpiente uraeus y el disco solar) es uno de los hallazgos destacados de la misión arqueológica que cumple sus bodas de plata en este rico paraje para conocer, sobre todo, la historia de la última dinastía propiamente egipcia, la Saíta, y las épocas posteriores correspondientes al bajo imperio, el dominio greco romano y el periodo bizantino con los primeros cristianos, lo que significa hablar de una cronología que abarca del 664 aC hasta el siglo VIII dC.

Olvidada por el tiempo, una de las primeras personas en la época moderna que empezó a desempolvar su recuerdo fue Vivant Denon, miembro de la expedición científica de Napoleón Bonaparte en su campaña sobre Egipto, que dibujó en sus famosas láminas publicadas en el mítico libro Description de l’Égypte algunos de los restos que podían verse a simple vista.

A finales del siglo XIX, Oxirrinco se convirtió en uno de los primeros yacimientos para los pioneros de la arqueología. Fue así que Grenfell y Hunt descubrieron cien mil fragmentos de papiros, la mayoría escritos en griego, que fueron llevados a Inglaterra y que hoy son conocidos como los Papiros de Oxirrinco.

Con la I Guerra Mundial empezaron los saqueos modernos de la ciudad y en la década de los años veinte del siglo pasado, arqueólogos famosos como Petrie o Breccia intentaron salvaguardar el rico patrimonio histórico de esta zona, pero por poco tiempo.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Egitto. La straordinaria scoperta del Faraone Amenofi II (Museo delle Culture, Milano). Del 13 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018.