Novedades editoriales

23 de mayo de 2017

El leonés Nacho Ares bucea en el Egipto corrupto en su nuevo libro


A Nacho Ares le fascinan los misterios. Y Egipto es un lugar mágico para investigar. El historiador leonés regresa a la tierra de los faraones en su última novela, La hija del sol (Editorial Grijalbo), que acaba de llegar a las librerías.

Ares se adentra en uno de los períodos más oscuros, corruptos y fascinantes del país del Nilo. La trama de la novela transcurre hace 3.500 años con Akhenatón como protagonista. El faraón está dispuesto a suprimir los privilegios de un clero que se ha vuelto ingobernable y para ello contará con el apoyo de su hermana, la bella y sabia Isis, quien le animará a instaurar un nuevo culto a Atón, el dios del sol.

«Además, deja la capital, Tebas, que se traslada a una nueva ciudad situada en el Egipto Medio, de diseño nuevo. Es una revolución que duró 17 años. Una época difícil, con una plaga de peste que tal vez fue la que acabó con la vida del faraón», explica Ares, conocido por su participación en el programa de televisión Cuarto Milenio y en Ser Historia.

Ares, que sostiene que «la historia no es aburrida si te la cuentan bien», engancha desde la primera línea al lector con una sorprendente historia de traiciones y luchas de poder.

Ares, que ha sido profesor en el Museo Bíblico y Oriental de León hasta su clausura, es autor también de El sueño de los faraones y La tumba perdida. Detrás de todas sus novelas hay una ardua labor de documentación. «Me nutro de documentos históricos, de investigaciones arqueológicas, de viajar y visitar los lugares para recrear luego los espacios que describo...», dice. Un libro en el que no todo es historia, sino que hay buenas dosis de fición, porque hay muchas lagunas en torno a la figura de Akhenatón. «Es poco lo que se sabe.

Al haber sido un faraón herético, en el momento en el que desaparece del trono los faraones que vienen después persiguieron su memoria y borraron cualquier huella relacionada con él. Por ello, dejo volar la imaginación dentro de los parámetros de la lógica. Pero es la propia historia la que marca el destino de este libro sobre una época perdida», confiesa Ares, quien se hizo historiador, precisamente, por Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankamón. Ares se inició en la egiptología con sólo 13 años.

El corazón momificado del visir Ipi


El visir Ipi, un importante funcionario y alcalde de Tebas, capital del Antiguo Egipto, merecía el mejor enterramiento. Su tumba fue excavada en la roca en una posición privilegiada, en la necrópolis de Deir el Bahari, frente al ahora casi destruido templo del faraón Mentuhotep II de la dinastía XI. Su cuerpo fue tratado con deferencia, y su momificación no reparó en gastos: un equipo español ha descubierto varias docenas de ánforas y paños utilizados en su embalsamamiento, en lo que se trata de «la mayor colección de material de momificación» del Reino Medio jamás encontrada, ha señalado el director de la misión española, Antonio Morales. Un descubrimiento que ayudará a comprender mejor el proceso de momificación décadas antes de que alcanzara su esplendor en el Reino Nuevo.

Las 56 ánforas encontradas, llenas de casi 300 paquetes de material de momificación utilizados en el proceso de embalsamamiento del visir fueron halladas en un pozo de metro y medio de profundidad a pocos metros de la entrada al sepulcro en Deir el Bahari, necrópolis en la orilla oeste de la moderna ciudad de Luxor.

Metros y metros de vendajes de lino impregnados de resinas y aceites, restos biológicos como sangre y coágulos, decenas de bolsas de entre seis y diez centímetros de diámetro empapadas en natrón (la mezcla de sal utilizada para desecar el cadáver) y atadas con vendajes de lino, otros paquetes más pequeños e incluso un órgano humano que según las primeras indagaciones sería un corazón fueron colocados por los sacerdotes en una cámara construida expresamente en un extremo del amplio patio que precede a la TT315, donde también se almacenó la mesa donde descansó su cuerpo durante el proceso. «Como no son "puros", no pueden ir en la cámara del sarcófago, pero al haber sido utilizadas para la momificación de alguien que irá al más allá, tampoco se pueden tirar sin más», explica Morales.

Los materiales hallados en el depósito eran ingentes, cuenta el egiptólogo, y su extracción se demoró durante varias semanas el pasado marzo. El equipo, auspiciado este año por la Universidad de Alcalá de Henares y financiado por las fundaciones Gaselec y Palarq, seguía los pasos del egiptólogo Herbert Winlock (1884 -1950), que en los años 20 dirigió en Deir el Bahari una expedición del Metropolitan Museum of the Art de Nueva York. Sin embargo, el estadounidense pasó por alto la magnitud del descubrimiento desvelado ahora por los españoles: «Sólo se llevó cuatro jarras. Buscaba el valor estético, no el científico», explica Morales.

18 de mayo de 2017

Empaquetan y trasladan una de las camas funerarias de Tutankamón


La cama funeraria ha sido examinada científicamente y restaurada parcialmente para garantizar su transporte seguro al Gran Museo Egipcio, que está actualmente en construcción.

Un equipo de especialistas japoneses y egipcios ha empaquetado una de las tres camas funerarias de Tutankamón, que está hecha de madera y recubierta de oro. La cama funeraria, decorada con cabezas de Sejmet, la diosa con cabeza de leona, ha sido examinada científicamente y restaurada parcialmente para garantizar su transporte seguro al Gran Museo Egipcio, que está actualmente en construcción y cuya inauguración está prevista para mediados de 2018. Todas las piezas de la tumba del rey Tutankamón están siendo trasladadas al futuro museo, situado junto a las pirámides de Gizeh.

El Ministerio de Antigüedades de Egipto ha informado hoy que el proceso de empaquetado, que se ha desarrollado en colaboración con un equipo científico japonés, se prolongará durante unas ocho horas. Los científicos utilizarán un material de embalaje libre de acidez y que contrarresta las vibraciones del transporte.

Una conferencia sobre Tutankamón se ha celebrado a comienzos de mayo en El Cairo con el fin de evaluar los riesgos que supone el traslado de los tesoros del faraón niño, entre ellos el trono, los cofres y las camas funerarias. En las otras dos aparecen representados, respectivamente, una vaca y un hipopótamo.

El Templo de Debod cerrará por tercera vez a partir de julio


El cartel de «cerrado por avería técnica» volverá a colgar por tercera vez en el Templo de Debod (calle Ferraz, 1) a partir de julio. Los problemas de climatización que arrastra el monumento obligarán a volver a clausurarlo de nuevo en verano por las altas temperaturas que se alcanzan en su interior. Además, a lo largo de noviembre comenzarán las obras en el edificio para, por fin, cambiar todo el sistema. El cierre se aplica para cumplir con el real decreto que especifica las «recomendaciones relativas a las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo». Según esta norma, los empleados públicos deben trabajar en espacios donde las temperaturas se encuentren por encima de los 17 grados centígrados y por debajo de los 30.

Esta circunstancia se produce de forma reiterada desde hace años, ya que, según sostienen fuentes municipales, las máquinas de ventilación «no están rotas, sino obsoletas». Por este motivo, no basta con una reparación puntual. Este problema ha impedido su apertura en los meses más cálidos e incluso en invierno. En concreto, el pasado enero, se tuvo que clausurar de forma indefinida hasta que los termómetros marcasen más de 17 grados centígrados. La joya nubia también echó el cierre desde el pasado 3 de julio hasta el 20 de septiembre por la subida del termómetro a más de 30 grados en el interior del complejo.

En aquella ocasión, se trató de reparar el ventiloconvector, un dispositivo con batería de frío o de calor y un ventilador, aunque sin éxito, ya que se concluyó que el problema requería el cambio de «todo el sistema de climatización». Tal y como explicaron a ABC fuentes del Área de Cultura y Deportes, el proyecto de sustitución y los pliegos de condiciones para el concurso de licitación ya están redactados. El coste de la obra ascenderá a los 200.000 euros. El expediente de este contrato se retrasó debido a la prórroga de 46 días los presupuestos del Ayuntamiento de Madrid para 2017. Las cuentas de la capital para este año no se aprobaron hasta el Pleno del pasado 15 de febrero.

Si el trámite burocrático no se retrasa más, las obras comenzarán en noviembre y se extenderán a lo largo de cuatro meses. Según matizaron desde la Concejalía de Cultura, «se está estudiando la manera de que el templo no tenga que cerrar durante los trabajos de reparación». No obstante, insisten las mismas fuentes, el monumento «no estará fuera de servicio más de seis meses: los dos de verano (julio y agosto) y los cuatro de las obras de la sustitución del sistema de climatización». Si estos plazos se cumplen, podrá abrir a pleno rendimiento a partir de marzo de 2018.

13 de mayo de 2017

Egipto halla un escondite con 17 momias intactas


Una cachette, un escondrijo de momias, acaba de sumarse a la retahíla de tesoros que despiertan de las entrañas de la tierra de los faraones. Con el boato habitual, Egipto ha anunciado el hallazgo de una oquedad en pleno desierto que alberga 17 momias envueltas en lino. Una colección que, según la misión egipcia que la ha desenterrado, goza de buena salud.

El enclave, horadado a ocho metros bajo tierra y sin señalizar para evitar la rapiña de los ladrones, se halla en el yacimiento de Tuna el Guebel, el cementerio de la antigua ciudad de Hermopolis Magna ubicado en la provincia de Minya, a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo. "Es la primera necrópolis humana con tantas momias hallada en el centro de Egipto", ha reconocido el ministro de Antigüedades, Jaled al Anani, en una ceremonia repleta de autoridades locales que ha servido para presentar el hallazgo en sociedad.

El descubrimiento fue fruto del más absoluto azar. El año pasado, la expedición de la Universidad de El Cairo que trabaja en el lugar auscultó el páramo con un radar y detectó la presencia de una cavidad al este de las catacumbas que acogen miles de momias sagradas de halcones o ibis. El vacío, sin embargo, solo reveló su interior esta semana durante las tareas de excavación de la zona. "Hemos localizado unas nuevas catacumbas con una gran cantidad de momias", ha detallado Salah al Juli, el profesor que lidera la misión.

La cantidad precisa de difuntos que hospeda la cueva resulta todavía un enigma. Según Al Juli, la cifra podría alcanzar las 32 e incluiría momias de mujeres, niños y recién nacidos. Su hallazgo es -advierte- solo el principio. La red de pasillos excavados bajo la arena que conducen hasta la sepultura abre la puerta a nuevos descubrimientos. De momento, el escondite localizado contiene ocho sarcófagos tallados en piedra caliza y arcilla. Al menos dos son ataúdes antropoides. "Uno de los sarcófagos de arcilla está dañado mientras que el otro se halla en buenas condiciones", ha agregado el egiptólogo.

Aunque la fecha no ha sido determinada, el equipo la enmarca en el periodo tardío (672-332 a.C.), cuando la civilización egipcia comienza su declive y acaba conquistada por las tropas de Alejandro Magno. Junto a los finados, que no pertenecen a la familia real, también se han encontrado dos papiros escritos en demótico, que serán trasladados al Gran Museo Egipcio para su restauración, y una pluma dorada. "Podría ser un elemento decorativo para el pelo usado por alguno de los muertos", ha sugerido Al Juli.

12 de mayo de 2017

Descubierta la cámara mortuoria de la hija de un faraón


La misión también descubrió el mes pasado un relieve con 10 líneas de jeroglíficos con el cartucho del Rey Emenikamaw.

Arqueólogos egipcios encontraron la cámara de entierro de una pirámide de hace 3 mil 700 años descubierta en abril en el sitio arqueológico de Dahshur. Corresponde a la hija de un faraón.

Adel Okasha, jefe de la misión arqueológica egipcia del Ministerio de Antigüedades y director general del sitio de Dahshur, explicó que después de quitar las piedras que cubrían la cámara funeraria, la misión descubrió unas cajas de madera grabadas con tres líneas de jeroglíficos. Estas líneas son rituales para proteger al difunto y el nombre de su dueño.

Sherif Abdel Moneim, asistente del ministro de Antigüedades, reveló que la caja albergó una vez los cuatro frascos canópicos de los difuntos y el nombre grabado en él sería para la hija del rey de la XIII dinastía Emnikamaw, cuya pirámide se encuentra a 600 metros de distancia.

Según informa el organismo oficial, la misión también descubrió el mes pasado un relieve con 10 líneas de jeroglíficos con el cartucho del Rey Emenikamaw. Por lo tanto la caja puede pertenecer a la hija del rey o a uno de su familia.

Dentro de la caja, la misión ha encontrado envolturas del hígado, del intestino, del estómago y de los pulmones del difunto. Se han encontrado restos de un sarcófago antropoide pero en condiciones de conservación malas. Las obras de excavación seguirían descubriendo más de los secretos de la pirámide.

11 de mayo de 2017

Egipto recupera un relieve robado que iba a ser subastado en París


Egipto ha recuperado un relieve que fue robado de un templo perteneciente a la época del rey Nectanebo II que gobernó Egipto hace más de 2.300 años, y que iba a ser subastado en París.

En un comunicado, el supervisor general del Departamento de Repatriación del Ministerio egipcio de Antigüedades, Shaban Abdelgauad, explicó que el relieve fue robado de un templo de la necrópolis de Saqara a principio del siglo XX.

Durante una investigación, encontraron la pieza en una casa de subastas en París, y el ministerio activó el protocolo para detener dicha venta y retirarla de la subasta.

El relieve está tallado en piedra caliza, sus dimensiones son de unos 44 por 50 centímetros y pesa unos 80 kilogramos. En el relieve está tallada la figura de la diosa Sekhmet, con cara de leona y que lleva un disco de sol encima de su cabeza.

Abdelgawad dijo que el ministerio también ha recibido una colección de 44 piezas pequeñas y medianas que fueron requisadas en el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle.

Con Nectanebo II, el tercer y último monarca de la dinastía XXX, finaliza la época faraónica en Egipto, iniciada con el rey Menes el año 2950 antes de Cristo.

8 de mayo de 2017

Egipto se interesa por los restos orgánicos de la tumba de Tutankamón


Las instituciones egipcias han empezado a interesarse por los restos orgánicos que se conservan en el ajuar de la tumba del faraón Tutankamón, y sobre los que apenas hay información, asegura en una entrevista a Efe la experta española María Rosa Guasch.

"Queda muchísimo por hacer y por saber ya que Egipto empieza a estar interesado ahora por los análisis químicos de la materia orgánica" que se encuentra en el mausoleo del "faraón niño", afirma.

La enóloga española, que lleva a cabo una investigación sobre la simbología y el tipo de vino que tomaba Tutankamón, y que se encontraba en las ánforas colocadas en la cámara sepulcral, indica que el estudio permitirá conocer más sobre "la dieta" del rey, entre otras cosas.

La falta de información se debe, sobre todo, a lo "difícil" que es conseguir los permisos para acceder a las piezas arqueológicas, aduce la investigadora, que lleva desde 2001 estudiando e identificando los vinos del Antiguo Egipto.

Ahora está poniendo a punto un método, junto a expertos del Instituto Jacques Monod de la Sorbona de París, para identificar el ADN de los vinos y de la uva de esta época faraónica.

"Gracias a esta investigación se puede estudiar el origen del vino en el Mediterráneo, ya que se conoce algo más sobre Grecia y Roma, pero Egipto quedó relegado del análisis histórico", señala.

No obstante, la española, que estudió Farmacia en la Universidad de Barcelona, incide en que nunca se han tomado muestras de ADN de las uvas en estas zonas mediterráneas y aunque "no es fácil ni rápido", ya están perfilando teorías que ayudarán a conocer más información sobre este tema.

En el marco de la tercera edición de la conferencia internacional del Rey Tutankamón, que termina hoy en El Cairo, el supervisor general del Gran Museo Egipcio, Tarek Tawfik, anunció que se expondrán piezas "nunca vistas" de la tumba de Tutankamón en una galería del nuevo museo, que tiene previsto abrir sus puertas a mediados de 2018.

Dichas piezas -que están estudiando- revelarán datos que no se conocían sobre el estilo de vida del faraón, que reinó un breve periodo de tiempo entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente, ya que, por ejemplo, han encontrado restos de queso y mantequilla en las ánforas, según dijo Tawfik.

7 de mayo de 2017

Los secretos de Tutankamón: el gran reclamo para la apertura del nuevo museo


Conocer el estilo de vida del faraón Tutankamón, lo que comía, bebía, incluso la moda de hace más de 3.000 años en la antigua Tebas (Luxor) será el principal reclamo que Egipto usará para la inauguración del nuevo Gran Museo Egipcio, que está previsto que abra sus puertas a mediados de 2018.

Más de 5.000 piezas de su ajuar funerario, dos tercios de las cuales nunca han visto antes la luz, serán expuestas en una gran galería en este recinto, que se está construyendo a los pies de las grandes Pirámides de Guiza, al oeste de El Cairo.

Así lo ha anunciado Tarek Tawfik, el supervisor general del que aspira a ser el museo arqueológico más grande del mundo, tras una visita guiada a expertos procedentes de doce países y a los medios en el Museo Egipcio de Tahrir, donde se conservan unas 1.800 piezas de la tumba del "faraón niño", perteneciente a la XVIII dinastía.

"Hasta el momento, las resplandecientes piezas doradas expuestas aquí han fascinado a todo el mundo que ha pasado por el museo, desde que Howard Carter descubrió la tumba en 1922. Se han quedado grabadas en la memoria de muchas generaciones. Pero, ahora, el Gran Museo presentará muchas más", declamó en la majestuosa entrada del recinto de Tahrir.

Desde que se anunció el inicio de la construcción, el baile de fechas para su inauguración no se ha detenido. Sin embargo, el ministro de Antigüedades, Jaled al Anany, parece tenerlo claro: "Si Dios quiere, queremos abrir (el museo) antes del mes de mayo de 2018".

En el marco de la tercera conferencia internacional del Rey Tutankamón, que se celebra este fin de semana en la capital egipcia, Al Anani reafirma que el próximo encuentro tendrá lugar en el Gran Museo Egipcio, y que realizarán una visita por las galerías, de una superficie de 7.000 metros cuadrados, para presentar las nuevas piezas.

Todos los grandes hallazgos pertenecientes al faraón, que reinó un breve periodo de tiempo entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente, serán trasladados a la gran edificación, que promete "contribuir al regreso del turismo", según Al Anani.

Con esta mudanza arqueológica, el museo del Tahrir se quedará sin su más preciado tesoro, aunque esto no supondrá "el fin del museo ya que se seguirá cuidando y no queremos centralizarlo todo en el nuevo", subraya el ministro.

4 de mayo de 2017

Egiptólogos españoles desentierran un jardín funerario de hace 4.000 años


Naturaleza domesticada pensada y construida en la Tebas de Egipto, hace casi cuatro milenios. Una misión española que desde hace dieciséis años horada una árida ladera de la actual Luxor ha desenterrado un jardín funerario con el rastro de las raíces de un pequeño arbusto y un puñado de dátiles secos, un hallazgo único que puede proporcionar nuevas pesquisas sobre la flora en tiempos de los faraones.

"El descubrimiento del jardín podría arrojar luz sobre el medio ambiente y los jardines en la antigua Tebas durante el Reino Medio, alrededor del 2000 a.C.", reconoce José Manuel Galán, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y director del Proyecto Djehuty.

Los restos de este pequeño parterre -desentrañado durante la última campaña de excavaciones, entre enero y febrero pasados- estaba situado en los alrededores de las tumbas de Djehuty y Hery (aproximadamente 1500-1450 a.C.), talladas en la piedra durante la dinastía XVIII. Ambas se hallan sobre la falda sur de la pedregosa colina de Dra Abu el Naga, una laberíntica necrópolis repleta de sorpresas en la orilla occidental de Luxor.

El huerto, emplazado en el patio al aire libre de un enterramiento horadado en la roca durante Reino Medio, tiene unas dimensiones de tres por dos metros y está dividido en pequeños cuadrados de 30 centímetros que debieron albergar diferentes tipos de plantas y flores. Además, en el centro de la estructura se han localizado dos puntos más elevados que, según los expertos, habrían albergado un pequeño árbol o arbusto. El lugar formaría parte del ritual funerario celebrado en honor al difunto el día de su entierro.

"En una de las esquinas se han encontrado las raíces y el tronco de un pequeño árbol con 4.000 años de antigüedad que se ha conservado erguido con una altura de 30 centímetros", ha detallado Mahmud Afifi, jefe del departamento de Antiguo Egipto del Ministerio de Antigüedades egipcio, en el comunicado publicado este miércoles anunciando este "hallazgo único". "Junto al árbol -agrega- se ha localizado un recipiente que contenía dátiles secos y otros frutos, que podrían haberse usado como ofrendas".

"Se trata de una estructura que se eleva muy poco, unos treinta centímetros en su parte más alta, teniendo su interior compartimentado en espacios cuadrangulares. En el interior de cada espacio, delimitado por adobe, sólo había una pequeña capa de limo, consecuencia de haber retenido agua", detalla el equipo en el diario de campaña en el que levantan acta de sus vicisitudes diarias.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line



Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.