Novedades editoriales

17 de mayo de 2018

Descubren lo que podría ser la evidencia más antigua de nuestra secuencia del alfabeto


En el año 1995 un equipo de arqueólogos descubrió una pieza inscripta de cerámica inscrita hace unos 3.400 años, en una tumba que perteneció a Sennefer, quien fuera canciller del rey Tutmosis III en la ciudad de Tebas (posteriormente Luxor).

La singular pieza se distingue por tener inscrito un texto en hierático, una forma de escritura jeroglífica egipcia, todas las palabras parecen lo que puede ser una frase mnemotécnica equivalente al B, C y D.

Un lado de la pieza de cerámica contiene una serie de símbolos jeroglíficos egipcios que representan las palabras “bibiya-ta”, que puede significar caracol de tierra; “garu”, palabra que puede significar paloma y “da’at”, una palabra que puede significar papagayo.

Hace más de 3.000 años, la “g” habría representado el sonido que la “c” actual, lo que significa que la primera letra de cada una de estas palabras es el equivalente antiguo de “BCD”,

Frente a estas tres palabras se encuentran unos símbolos, que debido al deterioro de la pieza dificulta su interpretación, pero podrían deletrear “elta’at”, una palabra que puede significar lagarto.

Es posible que todos los signos juntos formaran la frase: “el lagarto y el caracol, la paloma y el papagayo…”, una frase que pudo haber ayudado a la persona que escribió el texto a recordar el orden correcto del antiguo precursor del alfabeto de hoy, nuestro abecedario.

El investigador Thomas Schneider, profesor de Egiptología y Estudios del Cercano Oriente en la Universidad de Columbia Británica, se refirió al hallazgo indicando: “Este descubrimiento sería la primera certificación histórica de nuestra secuencia de alfabeto”.

El alfabeto que usamos hoy se deriva del utilizado por los fenicios, una civilización que floreció hace unos 3.500 años en el Mediterráneo oriental y se distinguieron por utilizar lo que los estudiosos llaman un idioma semítico.

14 de mayo de 2018

Exposición: Faraón. Rey de Egipto


Los Faraones, los Señores de las Dos Tierras, eran los encargados de proteger Egipto de sus enemigos y de garantizar el maat, el orden del universo.

A través de una colección de objetos procedentes del British Museum, esta exposición explora los ideales, el simbolismo y la ideología de estos faraones, así como las realidades de la vida en el valle del Nilo.


Tras las imágenes y los objetos del antiguo Egipto que han llegado hasta nuestros días se esconde la realidad de un imperio que ha fascinado al hombre a lo largo de la historia. "Faraón. Rey de Egipto" presenta dichos objetos para explicar la vida en esos tiempos, prestando especial atención a distintos aspectos del monarca egipcio como el carácter divino de los faraones, la simbología de las vestimentas y las joyas, la religiosidad, los rituales, la organización administrativa del país, las guerras expansivas y de protección y, por supuesto, la vida de palacio.


Más de ciento cincuenta piezas de la colección del British Museum forman parte de esta exposición, entre las que destacan distintos trabajos de orfebrería, estatuas monumentales y preciosos relieves de templos que acercan al visitante a la vida real y de poder del antiguo Egipto.


Los faraones eran considerados descendientes directos de los dioses, ya fuere como descendiente del dios del sol (“hijo de Ra”) o como una encarnación terrenal de Horus. Los nombres escogidos por los faraones reflejaban su piedad y las prioridades de su reinado. Como sumos sacerdotes, los faraones supervisaron la construcción de grandiosos templos para la celebración de rituales. Los entierros reales, bajo las pirámides o en el Valle de los Reyes, se concebían con la intención de garantizar el renacer del faraón como Osiris, dios de la muerte, símbolo de la fertilidad y garante de la regeneración del Nilo.


Junto a esta naturaleza divina, el faraón también era a menudo representado como un audaz guerrero; un genio de la estrategia militar, implacable con sus enemigos. Comandaba los ejércitos con la misión de mantener la paz interior y de expandir las fronteras. Sin embargo, Egipto sufrió numerosas y dolorosas derrotas contra los ejércitos romanos y nubios, entre otras. A su vez, a pesar de su papel como Señor de las Dos Tierras, nexo de unión entre el norte y el sur de Egipto, lo cierto es que los faraones no pudieron evitar fuertes tensiones internas, llegando a desembocar algunas de ellas en cruentas guerras civiles.

Información


Del 8 de junio al 16 de septiembre de 2018. CaixaForum Barcelona, Av/ Francesc Ferrer i Guàrdia, nº 6 - 8 (08038, Barcelona).



Horario

De lunes a domingos y festivos, de 10.00 horas a 20.00 horas.

Precios

Entrada general 4 €, clientes "la Caixa" entrada gratuita.

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CaixaForum Barcelona

Leyendo los mensajes del faraón


Los mensajes del faraón no están escritos en Twitter o Whatshapp sino en piedra. Se componen de jeroglíficos y de imágenes y contienen información religiosa e histórica. Pero hay que saber leerlos. A entender lo que quiso transmitir Ramsés III (Rameses en la grafía que prefieren los egiptólogos), el último gran rey del Imperio Nuevo, en las escenas e inscripciones en los muros de su templo de Medinet Habu, en la actual Luxor, y a dilucidar qué hay de rigurosamente histórico en sus mensajes, han dedicado su esfuerzo los estudiosos catalanes Salvador Costa y Teresa Magadán, que publican ahora en un libro su trabajo.

Rameses III como garante de Maat, las dos estelas del año 12 en Medinet Habu(editado por la librería de egiptología Mizar), es un fascinante estudio de las dos estelas del título, situadas a la entrada del templo, en el primer pilón, y de numerosas escenas representadas en el edificio en las que se despliegan visualmente batallas, desfiles, ceremonias y rituales. Entre las imágenes, algunas tremendamente dramáticas: carros de guerra en pleno ataque, ejércitos en marcha armados hasta los dientes, enfrentamientos navales, prisioneros marcados a fuego con el nombre del faraón o escribas contando minuciosamente montañas de manos y penes cortados (2.175) al enemigo para contabilizar sus pérdidas.

Ramsés III (reinado del 1195 antes de Cristo al 1164 a. C.) es el segundo faraón de la XX Dinastía del Imperio Nuevo egipcio. Su padre Setnajt, un general sin ascendencia real, fundó la nueva línea dinástica tras la muerte de la reina Tausert y reinó cuatro años durante los que incorporó a su hijo al poder. El tercer Ramsés, que estuvo en el trono la friolera de 31 años y 49 días, tuvo dos reinas principales, Isis ta-Hemdjeret y la conocida solo como Reina X, que le dieron diez hijos varones, tres de los cuales reinaron después de su padre. Entre los hechos más famosos de su reinado figuran varias invasiones de pueblos enemigos de Egipto, una huelga de los trabajadores de Deir el-Medina (los constructores de las tumbas de la necrópolis tebana) y una conspiración palaciega, con ramificaciones en el harén.

El mismo día de su coronación en Karnak, Ramsés III ordenó la construcción de su templo funerario (un concepto que discuten Costa y Magadán) en Medinet Habu, en Tebas (hoy Luxor), diseñado para emular el Rameseum de Ramsés II. La construcción y decoración del templo, uno de los mejor conservados de Egipto (el mejor de época ramésida, con incluso restos de policromía) y cuya visita es una experiencia magnífica, duró 12 años. El edificio, que atendían 150 sacerdotes, está rodeado por murallas y consta de instalaciones administrativas y religiosas y un pequeño palacio. La decoración incluye además de escenas y textos puramente religiosos otra larga cantidad que son de cariz conmemorativo y que constituyen una de las fuentes principales para la historia del reinado de Ramsés III.

El Gran Museo Egipcio: moderna arca que alberga 5.000 años de historia


Bajo el intenso sol egipcio, en las afueras de El Cairo, frente a la meseta donde están las pirámides de Guiza, se termina de afinar el edificio que albergará el mayor museo de arqueología de Egipto. Su construcción se hunde bajo las arenas del desierto, con más de la mitad de su edificio bajo tierra, con el fin de resaltar el paisaje con las pirámides. El museo rinde honor a la ancestral y riquísima historia de las dinastías faraónicas.

El edificio del Gran Museo Egipcio de Guiza (GEM) se aprecia, en las vistas aéreas, “como un tejado que abraza el desierto y refleja las tres pirámides de 4.000 años de antigüedad”, comenta el director del museo Tarek Tawfik. La construcción se emplaza en un terreno de 117 hectáreas y se continúa levantando con extrema seguridad, oculta tras una alta muralla y custodiada por fuerza militares.

Este año, luego de casi una década de trabajo y de sucesivas postergaciones, será finalmente inaugurado. Su director ha señalado que la fecha sería quizás después de las elecciones de agosto. O tal vez antes, en mayo, según dijo el ministro de Antigüedades, Jalel al Anany.

“En todo caso, se completó prácticamente el 71 por ciento de los trabajos, que es con lo que estaríamos inaugurándolo, pues lo que falta se abriría en 2022”, aseguró Tarek Tawfik. Con este hito cultural se busca volver a seducir a miles de visitantes —que han mermado por los atentados terroristas—, y se espera llegar a unos 10 millones de espectadores al año.

El esperado museo será cinco veces mayor que el viejo Museo Egipcio de El Cairo. Contará con enormes espacios para desplegar las creaciones de la antigüedad egipcia, con salas amplias y techos muy altos, “y ofrecer estancias diáfanas, luminosas y con una visión casi mágica hacia las tres pirámides”, explica el director del museo. Tendrá 25.000 metros dedicados solo a exponer, dentro de 100.000 metros construidos. Exhibirá 100.000 piezas arqueológicas, 50.000 de ellas nunca antes mostradas al público. Hace unas semanas llegó hasta allí una colosal estatua de Ramsés II, uno de los íconos del futuro museo, que fue trasladada —protegida y sobre ruedas— por las calles de El Cairo, casi como la deidad.

La mayoría de los tesoros provienen del Museo Egipcio, ubicado en la plaza Tahrir, construido en 1922. Su limitado espacio llevó a una peligrosa sobresaturación de piezas en las salas de exposición —fuimos testigo de ello— y también en las bodegas, lo que hacía urgente contar con otro edificio. El viejo museo se mantendrá en funciones y exhibirá algunas obras de la civilización egipcia.

7 de mayo de 2018

Descartada la existencia de cámaras secretas en la tumba de Tutankhamón


Un equipo de investigadores italianos ha descartado que existan cámaras ocultas en la tumba del faraón Tutankhamón, una posibilidad que había generado una gran expectación en los últimos años entre los egiptólogos, informaron hoy fuentes oficiales.

El equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Turín, dirigidos por el doctor Francesco Porcelli, usó un radar de gran precisión que consigue explorar en la roca, según detalló el Ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado.

Las pruebas demuestran que no existen discontinuidades en la pared de la tumba, puesto que se ha identificado la transición de la roca natural a los sillares que componen las paredes de la sepultura.

Tampoco hay evidencias de la existencia de jambas o de dinteles de puertas, o de “reflectores planos”, que podrían indicar la existencia de paredes de una cámara funeraria o áreas vacías ocultas detrás de los frescos que adornan los muros de la tumba.

Porcelli afirmó que las pruebas son “concluyentes” y se puede descartar “con un grado muy alto de confianza” la hipótesis de la existencia de cámaras ocultas o pasillos adyacentes a la tumba.

Este es el tercer estudio con radar realizado en los últimos años y ha sido realizado para acabar con la controversia generada por los resultados contradictorios de los dos primeros, realizados por un equipo japonés y otro estadounidense.

Estos estudios se han realizado para tratar de confirmar la hipótesis formulada en 2015 por el egiptólogo británico Nicholas Reeves, que sugirió que la tumba de la reina Nefertiti podría estar escondida tras las paredes norte y oeste de la cámara funeraria de Tutankamón, quien reinó entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente.

Reeves interpretó que una fisura en la pared norte del sepulcro del “faraón niño” era una puerta sellada, que llevaba a una posible cámara oculta.

1 de mayo de 2018

El legado del pueblo nubio busca el reconocimiento internacional


Entre las áridas arenas del desierto y la brisa del río Nilo que recorre la ciudad de Asuán, en el sur de Egipto, se erige un museo que busca que el legado del pueblo nubio encuentre un reconocimiento internacional y acabe con el desconocimiento de su historia.

A unos pasos del legendario hotel Old Cataract de Asuán, donde se dice que la escritora Agatha Christie se inspiró para su novela "Muerte en el Nilo", una cuesta lleva al visitante al renovado Museo Nubio, en el que se traza la cronología de los herederos de esta vetusta cultura, que temen que desaparezca.

"Esta zona de Egipto es bastante desconocida. Quiero llevar al museo a un nivel alto de investigación para que sea competitivo a nivel internacional", asegura a Efe el director del museo, Hosni Abdelrahim.

Cuando el responsable aceptó el cargo hace cuatro años, tuvo que hacer frente a una infraestructura "destartalada por los años de inestabilidad" en el país de los faraones, donde apenas había turismo, por lo que se ocupó de renovar todos los servicios y "poner (el museo) en el mapa turístico", confía desde su despacho.

Poco a poco -asegura- va logrando estos objetivos celebrando conferencias en el salón de actos situado a la entrada del recinto, inaugurado en 1997 en cooperación con la Unesco, invitando principalmente a los escolares de todo Egipto a conocer la realidad de su país, pero también a expediciones extranjeras, entre ellas, la de Qubbet al Hawa, de la Universidad de Jaén (España).

"Sueño con tener una base de datos con todos los lugares monumentales, las tradiciones... tenerlo todo en una lista de la variedad cultural de África. Quiero acabar con los estereotipos y mezclar las culturas porque la gente no sabe que somos africanos. Y se sorprenden", señala Abdelrahim.

Los nubios, de piel oscura y cuyo idioma está prohibido enseñar en las escuelas, se consideran marginados en tierras egipcias, pues los sucesivos Gobiernos han incumplido las promesas de permitirles regresar a su territorio, de donde fueron expulsados hace medio siglo por la construcción de la Gran Prensa de Asuán.

En las entrañas del Gran Museo Egipcio


Es mediodía y Mohamed Mustafa se emplea a fondo en uno de los carruajes ceremoniales hallados por Howard Carter en la tumba de Tutankamón. "Es un reto limpiar y conservar esta pieza porque está hecha de muchos materiales", explica el restaurador en una amplia y pulcra sala del centro de conservación construido junto al Gran Museo Egipcio, unas instalaciones de proporciones faraónicas que el país árabe confía en abrir parcialmente al público a principios del próximo año. El joven se afana en desempolvar el esplendor de uno de los seis carros rescatados de las profundidades del enterramiento, una joya destinada a la caza y elaborada a partir de madera, oro, cristal, alabastro, plata y fayenza, una cerámica con acabado vítreo. "Es la primera vez que salen a la luz algunos detalles muy curiosos del carruaje como el dibujo de una serpiente", relata Mohamed. "Estamos aún con un estudio pormenorizado para obtener nueva información sobre la fabricación y los materiales empleados", advierte.

En el laboratorio dedicado a la madera en el que Mohamed somete a examen a los carruajes del "faraón niño", otras trece personas escudriñan a contrarreloj decenas de piezas incluidas entre los más de 5.000 objetos encontrados por el arqueólogo británico en noviembre de 1922 en la antecámara, la cámara funeraria, la cámara del tesoro y un anexo de la tumba de Tutankamón, la KV62. El tesoro intacto, guardado durante milenios bajo las arenas del Valle de los Reyes de Luxor, ha protagonizado en el último año una aparatosa mudanza desde el decadente Museo Egipcio de la céntrica plaza Tahrir hacia el Gran Museo Egipcio que las autoridades levantan a un tiro de piedra de las pirámides de Giza. "El ajuar de Tutankamón se exhibirá en dos galerías con una superficie total de 7.000 metros cuadrados. El actual museo de Tahrir solo cuenta con 10.000 metros cuadrados para toda su colección", presume Tarek Taufik, supervisor general del Gran Museo.

"Hasta ahora el público solo había contemplado unos 1.500 objetos de Tutankamón. Por vez primera mostraremos las 5.000 piezas que fueron descubiertas en el interior de la tumba", detalla el máximo responsable de un proyecto iniciado en 2002 y lastrado durante años por la falta de financiación. "La colección de Tutankamón nos cuenta muchos detalles de la vida de ultratumba. Su exhibición hará que el visitante retroceda 3.500 años y pueda ver lo que el rey llevaba puesto o comía; los muebles o las armas que le rodeaban o las joyas que lucía. Nos va a permitir alejarnos de la imagen de faraón dorado para conocer a un representante de la dinastía XVIII a través de una tumba que fue hallada intacta", desliza Taufik desde un despacho por el que desfilan, sin pausa, sus colaboradores.

24 de abril de 2018

Descubren un importante templo egipcio dedicado a Osiris, el dios de la resurrección


Una misión de arqueólogos egipcios ha descubierto vestigios de un santuario dedicado al dios Osiris ubicado dentro del complejo del templo faraónico de Karnak, en la ciudad monumental de Luxor, en el sur del país, informaron hoy fuentes oficiales.

El templo data de la dinastía XXV (747-664 a.C.), en el periodo tardío, y está ubicado al sur del décimo pilón de Karnak, uno de los mayores templos y mejor conservados de Egipto y que, en su época, fue el complejo monumental más importante para los faraones.

El director del departamento de Antigüedades Egipcias Antiguas, Ayman Ashmaui, explicó en un comunicado que, dada la ubicación del templo, se puede considerar que era uno de los más importantes dedicados a Osiris en Karnak.

Los arqueólogos han localizado la entrada del santuario, columnas y paredes interiores, además de restos de una tercera cámara, el suelo y las rocas que servían de cimientos.

Además, se ha encontrado una colección de cerámica, la parte inferior de una estatua de una figura sentada y parte de un panel decorado con un carnero, un ganso, símbolos del dios Amón, y un disco solar alado.

El complejo de Karnak, junto con las ruinas del templo de Luxor y la necrópolis de Tebas, la antigua capital de los faraones, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 y constituyen una de las principales atracciones turísticas de Egipto.

19 de abril de 2018

Los secretos de Cleopatra, expuestos en Egipto


El ministerio de Antigüedades egipcio ha inaugurado una exposición en la que se muestran las piezas de la misión arqueológica egipciodominicana que busca, desde hace más de una década, la tumba de Cleopatra en el templo de Taposiris Magna, junto a la ciudad mediterránea de Alejandría.

Es la primera vez que se exhiben las piezas clave que ha desenterrado esta misión, que lleva casi 12 años excavando e investigando para intentar dar con la tumba de Cleopatra VII (69 a.C- 30 a.C.) y su amante, el general Marco Antonio.

"Hemos descubierto 15 catacumbas con momias cubiertas con hojas de oro, tenemos evidencias importantes de que las momias que tenemos, los restos humanos, las vasijas, las lámparas y todo lo que tenemos de las tumbas son del periodo de Cleopatra", ha explicado a Efe la arqueóloga dominicana que encabeza la misión, Kathleen Martínez.

La exposición contiene un total de 350 artefactos de la dinastía Ptolemaica, que gobernó en Egipto durante tres siglos, y que han sido dispuestas en la sala principal del museo egipcio, en el centro de El Cairo.

Entre las piezas, una estela magna escrita en jeroglífico y egipcio demótico se erige como el corazón de la exposición, ya que revela la fecha de la construcción del templo, entre el 221 y el 203 a. C., y demuestra, según la experta dominicana, la importancia de dicha construcción religiosa dedicada a la diosa Isis.

Asimismo, otras piezas halladas durante las más de diez temporadas arqueológicas se mantendrán expuestas en diferentes vitrinas, como la medalla de oro de un militar de alto rango, restos de estatuas de la diosa Isis, pendientes de sacerdotisas y anillos de la época.

Esas obras maestras "son un testimonio de las actividades administrativas, de la vida cotidiana, religiosa, real y social que prosperaron al final del período ptolemaico", explicó el ministerio de Antigüedades.

Tras cortar la cinta que daba paso a la exposición, Martínez explicó los hitos de la excavación al ministro egipcio de Antigüedades, Jaled al Anani, y al destacado arqueólogo Zahi Hawas, quien en el 2005, siendo el director del Consejo Supremo de Antigüedades, creyó en la arqueóloga dominicana y le concedió los permisos para arrancar los trabajos que continúan hasta hoy.

16 de abril de 2018

Tutankhamón 95 años después


Cuando estamos a punto de celebrar los 100 años del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, en este cortometraje de 30 minutos, Nacho Ares se acerca a conocer la historia del hallazgo, sus protagonistas y cómo ha vivido este hito de la arqueología desde que era un niño.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line



Exposición temporal: King Tut: Treasures of the golden pharaoh (California Science Center, Los Angeles). De marzo de 2018 hasta enero de 2019.