Novedades editoriales

2 de octubre de 2017

Un comité de expertos estudiará cómo blindar el Templo de Debod


Un rey extranjero, Adijalamani de Meroe, ordenó erigir el Templo de Debod, al sur de Egipto, hace 2.200 años. Y también un país foráneo, en este caso España, fue el que lo salvó de ser anegado bajo las aguas del río Nilo. El que es el monumento más antiguo de la capital española ha sobrevivido a la devastación de las guerras, a las inundaciones que padecía nueve meses al año tras la construcción en 1907 de la primera presa de Asuán; y a un complicado traslado desde su emplazamiento original en el «país del oro» hasta Madrid. Un largo e intrincado periplo de dos años que implicó su desmontaje y reconstrucción completa en 1970. Esta es la única de las cuatro joyas nubias «donadas» por Egipto que resiste aún a la intemperie. Sin embargo, los 2.300 sillares de piedra arenisca que sostienen y testifican la historia del santuario no son ajenos a las difíciles condiciones climáticas de la capital y al vandalismo que daña sus vetustas losas.

Muchas han sido las voces competentes en la materia que reclaman desde hace años un cerramiento para el Templo. Ideas que nunca se han llegado a materializar. Mientras, el tiempo corre en su contra. Para combatir el desgaste continuo al que está expuesto el Templo desde hace décadas, un comité de expertos analizará a finales de año cómo protegerlo de los agentes externos. Según explicó la directora general de Museos, Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento, Belén Llera, «las conclusiones que se extraigan a lo largo de estas jornadas servirán para sentar las bases de un futuro concurso de ideas con el que se desarrollaría el proyecto». En estas mesas de trabajo se explorarán la posibilidad de instalar una gran cúpula protectora, como ha reclamado en varias ocasiones el Grupo Municipal Socialista, o la inclusión del Templo en un complejo museístico. «Durante tres días se estudiarán los pros y los contras de cada proposición, el impacto visual para la zona y otras variables que afecten al entorno», indicó Llera.

Para el responsable de la conservación del Templo de Debod desde hace dos décadas, Alfonso Martín, «se han formulado muchas propuestas, pero no soluciones reales». A su juicio, según afirmó a este diario, la fórmula más eficaz sería incluirlo dentro de un gran museo del arte egipcio. «Una mera cubrición no sería suficiente y podría generar otros problemas», consideró.

La complejidad de la técnica y el gran desembolso que supuso traer el santuario hasta Madrid determinaron que el Templo se instalara al aire libre. «Italia, Países Bajos y Estados Unidos optaron por integrar sus templos en museos, pero el de Debod es el más grande de los cuatro y crear una sala de exposiciones en la montaña de Príncipe Pío o en la Casa de Campo, que era la otra opción, con esa envergadura y en aquella época, no era tarea sencilla», arguye el experto.

El factor económico también fue clave. Transportar hasta España el Templo costó a las arcas públicas un total de 525.000 dólares, ya que sólo el traslado de los sillares duró meses. De este gigantesco monto, la ciudad que lo acogería tenía que hacerse cargo de 350.000 dólares y asumir además el precio de la reconstrucción. En su momento, se llegó a postular el Ayuntamiento de Elche, que, por motivos obvios, se retiró en la pugna por el Templo.

Mientras llega el deseado y necesario blindaje integral, el área de Cultura y Deportes, que ahora encabeza la propia alcaldesa Manuela Carmena, está inmerso en las mejoras más acuciantes. Entre ellas, sustituir el obsoleto sistema de climatización, que ha obligado a cerrar la sala hasta en tres ocasiones en un año. El nuevo aparato, que estará en funcionamiento esta primavera, logrará mantener la temperatura en el interior. Pero no evitará la saturación del ambiente y la concentración de humedad, algunas de las problemáticas de las que ya alertó la Unesco, quien exigió al gobierno local que actuara contra ese desgaste y el vandalismo.

Desfasada también está la museografía del Templo. Desde 2001 no se renueva. El Consistorio redacta ahora los pliegos del proyecto de renovación del museo. La intención es que elvisitante pueda estrenar el nuevo «museo interactivo» –con tecnología actualizada, mejor iluminación y audivisuales renovados– a finales de 2018.

El objetivo de esta reforma es, en palabras de la directora general, «explotar las posibilidades de un espacio tan pequeño y delicado». Con estas mejoras se pretende poner en valor los relieves que cubren suelo, paredes y techo de la capilla de Adijalamani. «Es el único santuario decorado de arriba a abajo y dedicado a un rey no egipcio», indicó el conservador del Templo. Salvo una estela de Filé, que se encuentra muy deteriorada, este es uno de los pocos lugares en el mundo donde se documenta la existencia del monarca meronita que trató de conquistar la Baja Nubia.

Otro de los filones históricos son los grafitos que se conservan en el exterior del Templo, que aportan mucha información sobre tiempos pretéritos. «Hay oraciones en griego, que indican hasta qué época se usó como lugar de culto; pictogramas de las tribus nómadas medievales; inscripciones árabes; y hasta la memoria escrita de los exploradores occidentales que hicieron expediciones por la zona», relata Martín. Aunque no son artísticos, sus trazos son retazos de historia que dejan constancia, a modo de libro de visitas, de los personajes que pasaron por allí. Historia pasada, pero muy viva, y que clama a gritos ser protegida.

Artículo: Marta R. Domingo.

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